Salud mental del personal de hemodiálisis ante la enfermedad renal crónica avanzada: duelo, desgaste profesional y oportunidades de intervención
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14 oct 2026

Salud mental del personal de hemodiálisis ante la enfermedad renal crónica avanzada: duelo, desgaste profesional y oportunidades de intervención

Romero Ortiz RC

Psiquiatría

Psiquiatría

Endocrinología

Endocrinología

Medicina General

Medicina General

Resumen 

La enfermedad renal crónica (ERC) avanzada y el tratamiento con hemodiálisis implican una importante carga física, emocional y social que repercute no solo en los pacientes y sus cuidadores, sino también en los profesionales de la salud responsables de su atención continua. En las unidades de hemodiálisis, la exposición prolongada al deterioro clínico, la incertidumbre, las pérdidas recurrentes y la muerte puede favorecer la aparición de duelo profesional, agotamiento emocional y desgaste laboral. El presente trabajo analiza, a partir de la experiencia clínica en una unidad de hemodiálisis, las repercusiones emocionales asociadas con la atención de pacientes con ERC avanzada y plantea estrategias institucionales orientadas a fortalecer la salud mental y el bienestar del personal sanitario. Se propone la integración temprana de los cuidados paliativos, la atención tanatológica y el apoyo en salud mental, acompañada de estrategias para prevenir el burnout, espacios estructurados de reflexión y contención emocional, acceso confidencial a apoyo psicológico y medidas organizacionales dirigidas a fortalecer el trabajo en equipo, favorecer la recuperación emocional y reducir el desgaste profesional. Este abordaje integral reconoce el impacto que supone la atención continua de pacientes con enfermedades avanzadas y busca proteger el bienestar tanto de quienes reciben la atención como de los profesionales que participan cotidianamente en su cuidado.

Palabras clave: enfermedad renal crónica avanzada, hemodiálisis, salud mental, duelo profesional, burnout, cuidados paliativos, tanatología.

 

 

Abstract

Advanced chronic kidney disease (CKD) and hemodialysis treatment impose a substantial physical, emotional, and social burden that affects not only patients and their caregivers but also the healthcare professionals responsible for their ongoing care. In hemodialysis units, prolonged exposure to clinical deterioration, uncertainty, recurrent loss, and death may contribute to professional grief, emotional exhaustion, and occupational distress. This paper analyzes, based on clinical experience in a hemodialysis unit, the emotional impact associated with caring for patients with advanced CKD and proposes institutional strategies aimed at strengthening the mental health and well-being of healthcare professionals. Early integration of palliative care, thanatological support, and mental health services is proposed, together with strategies to prevent burnout, structured spaces for reflection and emotional support, confidential access to psychological care, and organizational measures designed to strengthen teamwork, promote emotional recovery, and reduce professional distress. This comprehensive approach recognizes the emotional impact of providing continuous care to patients with advanced disease and seeks to protect the well-being of both those receiving care and the healthcare professionals involved in their daily management.

Keywords: advanced chronic kidney disease, hemodialysis, mental health, professional grief, burnout, palliative care, thanatology.

 

 

Introducción

La enfermedad renal crónica (ERC) es una condición progresiva que puede producir discapacidad, mortalidad prematura y una elevada carga para las personas, las familias y los sistemas de salud. La Organización Mundial de la Salud estima que la enfermedad renal afecta a 674 millones de personas en el mundo y advierte que muchas de ellas viven en países de ingresos bajos y medianos (1). En México, un análisis del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó que la institución atendía aproximadamente al 73% de la población que requería diálisis o trasplante, lo que evidencia la magnitud clínica, social y económica de este problema (2).

En Campeche, la experiencia institucional refleja este crecimiento. La Unidad de Hemodiálisis inició actividades en 2003 con cuatro máquinas y 17 pacientes; para 2009 atendía a 49 personas y, tras la apertura de la Unidad Médica de Atención Ambulatoria Núm. 14 en 2010, se amplió progresivamente la capacidad. Actualmente se cuenta con 18 máquinas para la atención de 97 pacientes (3). Estas cifras describen un logro asistencial, pero también muestran una exposición creciente y sostenida del personal de salud al sufrimiento, la incertidumbre, la dependencia, el duelo y el final de la vida.

 

Objetivo

Analizar, desde la experiencia clínica en una unidad de hemodiálisis, los efectos emocionales de la ERC avanzada en pacientes, cuidadores primarios y personal de salud, así como proponer estrategias institucionales para prevenir el desgaste profesional y fortalecer una atención con enfoque paliativo, tanatológico y de salud mental.

 

La hemodiálisis como experiencia de sufrimiento acumulado

La hemodiálisis prolonga la vida, pero no elimina la enfermedad ni sus repercusiones físicas, emocionales y sociales. El tratamiento modifica horarios, alimentación, actividad laboral, vínculos familiares y proyectos personales. En contextos de vulnerabilidad, los gastos indirectos, los traslados y la pérdida de ingresos pueden profundizar la desigualdad y convertir la pobreza en un determinante que agrava la experiencia de enfermar (4). En Campeche, antes de disponer de hemodiálisis local, algunas personas debían desplazarse a Mérida acompañadas por un familiar, con desgaste económico, físico y emocional. Aunque la ampliación de la infraestructura disminuyó esa carga, persisten las pérdidas asociadas a la autonomía, la productividad y la vida cotidiana.

En las personas sometidas a diálisis son frecuentes la ansiedad, la depresión, la alteración del sueño, el aislamiento social y la disminución de la calidad de vida. Estos problemas pueden relacionarse con la incertidumbre sobre la evolución de la enfermedad, la dependencia de una tecnología para sobrevivir, las restricciones terapéuticas y la posibilidad de complicaciones o muerte (5). La calidad de vida depende no solo de variables clínicas, sino también del apoyo social, los recursos psicológicos y la manera en que cada persona interpreta y afronta su condición (6) (Marín López et al., 2022). En población atendida en hemodiálisis también se ha documentado la presencia de síntomas de ansiedad y depresión, lo que refuerza la necesidad de identificación y atención tempranas (7).

 

El personal de salud como cuidador profesional

En una unidad de hemodiálisis, el vínculo asistencial suele mantenerse durante meses o años. El personal de salud presencia el deterioro progresivo, las hospitalizaciones, la espera de un trasplante, la pérdida de un injerto, los conflictos familiares y la muerte de personas a quienes ha acompañado de manera continua. La proximidad repetida con estas experiencias puede generar tristeza, impotencia, sobrecarga emocional y duelo profesional. El duelo es una respuesta humana ante la ruptura de un vínculo significativo y puede manifestarse en dimensiones emocionales, físicas y sociales (8). Por ello, la muerte de un paciente no debe entenderse únicamente como un evento clínico; también puede afectar al equipo que participó en su cuidado.

Cuando el desgaste se acumula sin espacios de procesamiento, apoyo entre pares o recursos institucionales, pueden aparecer agotamiento emocional, distanciamiento afectivo, disminución de la empatía y pérdida del sentido del trabajo. En personal que atiende a pacientes en hemodiálisis se han descrito factores asociados al burnout, entre ellos la sobrecarga laboral, las dificultades del trabajo en equipo y la escasez de oportunidades de desarrollo o reconocimiento (9). Sin embargo, la prevención no debe limitarse a responsabilizar a cada trabajador de “manejar el estrés”; requiere medidas organizacionales que protejan la salud mental y la calidad de la atención.

 

Cuidados paliativos y salud mental a lo largo de la trayectoria renal

El enfoque paliativo renal no significa abandonar el tratamiento ni reservar la atención para los últimos días. Implica reconocer, desde etapas tempranas, las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales; comunicar con claridad; favorecer decisiones compartidas; controlar síntomas; acompañar a la familia y respetar los valores de la persona. En la ERC avanzada, la adecuación del esfuerzo terapéutico y los cuidados de soporte deben integrarse a la trayectoria de la enfermedad, especialmente cuando la carga del tratamiento supera sus beneficios o cuando el paciente expresa preferencias distintas (10). Esta perspectiva reduce la falsa oposición entre “tratar” y “cuidar”: aun cuando no sea posible curar, siempre es posible aliviar, acompañar y proteger la dignidad.

La integración de salud mental, tanatología, trabajo social, nutrición, enfermería y nefrología puede favorecer un abordaje más completo. En la unidad se han desarrollado acciones de acompañamiento mediante entrevistas breves, educación para el autocuidado, orientación alimentaria, actividades conmemorativas y escucha a pacientes y familias. Estas prácticas representan recursos valiosos de humanización; no obstante, requieren formalizarse, evaluarse y vincularse con una ruta institucional de atención para evitar que dependan exclusivamente de la iniciativa personal del equipo.

 

Propuesta de intervención para el cuidado del personal

Se propone implementar un plan de mejora con cinco componentes: 1) identificación periódica de agotamiento emocional, despersonalización, duelo y necesidades de apoyo; 2) espacios breves y estructurados de reflexión o cierre después de fallecimientos, crisis clínicas y eventos de alta carga emocional; 3) acceso confidencial y oportuno a psicología o tanatología para el personal que lo solicite; 4) capacitación en comunicación de malas noticias, toma de decisiones compartida, límites terapéuticos, duelo y autocuidado; y 5) medidas organizacionales orientadas a distribuir cargas, fortalecer el trabajo en equipo, reconocer logros y facilitar pausas y recuperación.

El plan debe incluir también una ruta para pacientes y cuidadores primarios: detección de síntomas emocionales, intervención psicoeducativa, orientación sobre la progresión de la ERC, preparación anticipada para decisiones complejas y acompañamiento en el duelo. El cuidado del personal y el de las familias son procesos interdependientes: un equipo emocionalmente sostenido puede ofrecer una atención más empática, segura y consistente; a su vez, una atención organizada disminuye la sensación de impotencia del personal y reduce conflictos evitables.

 

Conclusiones

El crecimiento de la atención en hemodiálisis exige ampliar no solo la infraestructura tecnológica, sino también la capacidad institucional para responder al sufrimiento humano que acompaña a la ERC avanzada. Pacientes, cuidadores y profesionales de la salud atraviesan pérdidas, incertidumbre, limitaciones y procesos de duelo que pueden afectar su salud mental. Incorporar un enfoque paliativo y tanatológico desde etapas tempranas, junto con estrategias organizacionales de prevención del burnout, permitiría fortalecer la calidad de la atención y proteger a quienes cuidan. El reto no consiste únicamente en prolongar la vida, sino en acompañarla con dignidad y sostener emocionalmente a las personas y equipos que participan en este proceso.

 

Bibliografía

1. Organización Mundial de la Salud. who.int. [Online].; 2026 [cited 2026. Available from: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/kidney-disease.

2. Cortés Sanabria L, Álvarez Santana G, Orozco-González CN, Soto Molina H, Martínez Ramírez R, Cueto Manzano MA. Impacto económico de la enfermedad renal crónica: Perspectiva del Instituto Mexicano del Seguro Social. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. 2018 Jun 16;55(Supl 2):S124-S134. Disponible: https://revistamedica.imss.gob.mx/index.php/revista_medica/article/view/2502

3. Instituto Mexicano del Seguro Social. Informes mensuales de la Unidad de Hemodiálisis y Plataforma Censo de Insuficiencia Renal Crónica. Documento Interno No Publicado. San Francisco de Campeche: Instituto Mexicano del Seguro Social, Unidad Médica de Atención Ambulatoria Núm. 14; 2026.

4. Ramos Vázquez J, Sánchez Orta Y. Salud, enfermedad renal y pobreza: Un reto actual. Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río, Cuba. 2019;23(4):587-598. Disponible en: http://www.revcmpinar.sld.cu/index.php/publicaciones/article/view/3862

5. Vázquez MI. Aspectos psicosociales del paciente en diálisis. Nefrología al día. 2023 Jan 12;:2659-2606. Disponible en: https://www.nefrologiaaldia.org/553

6. Marín López T, Rodríguez Rey R, Montesinos F, Rodríguez de Galvis S, Ágreda Ladrón MR, Hidalgo Mayo E. Factores asociados a la calidad de vida y su predicción en pacientes renales en hemodiálisis. Nefrología. 2022;42(3):318-326. Disponible: https://doi.org/10.1016/j.nefro.2021.03.010

7. Arroyo Montes AY, Ochoa Tapia E. Depresión y ansiedad en pacientes con hemodiálisis en atención primaria. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2024;62(6). Disponible: https://doi.org/10.5281/zenodo.13306713

8. Meza Dávalos EG, García S, Torres Gómez A, Castillo L, Sauri Suárez S, Martínez Silva B. El proceso del duelo. Un mecanismo humano para el manejo de las pérdidas emocionales. Revista de Especialidades Médico-Quirúrgicas. 2008;13(1):28-31. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=47316103007

9. Fernández León SM, Mera Martillo PV. Síndrome de burnout en el personal de servicio de atención de salud en pacientes de hemodiálisis. Campoverde T, editor. Ecuador: Universidad Bolivariana del Ecuador; 2024. Disponible en: https://dspace.ube.edu.ec/items/c28f334d-4b64-4118-bd17-4eff9e1448be

10. Sánchez Hernández R, Mora Gutiérrez J. Adecuación del esfuerzo terapéutico en la enfermedad renal crónica avanzada. Nefrología al día. 2024 Feb 17. Disponible: https://www.nefrologiaaldia.org/618

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