Grado de depresión en pacientes con ERC, en inicio de manejo de diálisis peritoneal, UMF 62
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14 oct 2026

Grado de depresión en pacientes con ERC, en inicio de manejo de diálisis peritoneal, UMF 62

Monroy Briseño; Ramos Salceda

Psiquiatría

Psiquiatría

Endocrinología

Endocrinología

Medicina General

Medicina General

Monroy Briseño EM1; Ramos Salceda N2

1Médico especialista en Medicina Familiar; 2Médica cirujana y homeópata. Unidad de Medicina Familiar no. 62, IMSS. Cuautitlán, Estado de México

 

Eje temático: Fundamentos de la bioética y estrategias para salud mental frente a enfermedades graves y fin de la vida

 

Resumen

 

La enfermedad renal crónica (ERC) avanzada y el inicio de la terapia con diálisis peritoneal constituyen una etapa de importantes cambios físicos, emocionales y sociales que pueden favorecer la aparición de síntomas depresivos. El objetivo de este estudio fue determinar el grado de depresión en pacientes con ERC en tratamiento con diálisis peritoneal en la Unidad de Medicina Familiar No. 62. Se realizó un estudio observacional, descriptivo, transversal y prolectivo, en una muestra no probabilística de 112 pacientes de 30 a 65 años con ERC y al menos seis meses de tratamiento con diálisis peritoneal. La presencia y gravedad de los síntomas depresivos se evaluaron mediante el Inventario de Depresión de Beck II (BDI-II). Se identificó una alta frecuencia de depresión moderada, presente en el 63.39% de los pacientes, seguida de depresión leve en el 33.04% y mínima en el 3.57%; no se registraron casos de depresión grave. Los síntomas depresivos fueron más frecuentes en mujeres de 41 a 50 años, económicamente activas, así como en pacientes con mayor tiempo de evolución de la ERC y presencia de comorbilidades. Estos hallazgos destacan la relevancia de la detección oportuna de los síntomas depresivos y de incorporar la evaluación y atención de la salud mental como parte del abordaje integral de los pacientes con ERC sometidos a terapia dialítica.

 

Palabras clave: depresión, enfermedad renal crónica, diálisis peritoneal, salud mental, medicina familiar.

 

 

Abstract

Advanced chronic kidney disease (CKD) and peritoneal dialysis therapy represent a period of substantial physical, emotional, and social changes that may contribute to the development of depressive symptoms. The aim of this study was to determine the severity of depression among patients with CKD undergoing peritoneal dialysis at Family Medicine Unit No. 62. An observational, descriptive, cross-sectional, and prospective study was conducted in a non-probability sample of 112 patients aged 30 to 65 years with CKD who had been receiving peritoneal dialysis for at least six months. The presence and severity of depressive symptoms were assessed using the Beck Depression Inventory-II (BDI-II). A high frequency of moderate depression was identified, affecting 63.39% of patients, followed by mild depression in 33.04% and minimal depression in 3.57%; no cases of severe depression were recorded. Depressive symptoms were more frequent among economically active women aged 41 to 50 years, as well as among patients with a longer duration of CKD and the presence of comorbidities. These findings highlight the importance of early detection of depressive symptoms and the integration of mental health assessment and care into the comprehensive management of patients with CKD undergoing dialysis therapy.

 

Keywords: depression, chronic kidney disease, peritoneal dialysis, mental health, family medicine.

 

 

Introducción

La enfermedad renal crónica constituye uno de los principales problemas de salud

pública a nivel mundial, debido a su elevada prevalencia y al impacto negativo

que ejerce sobre la calidad de vida de los pacientes (1). Se estima

que millones de personas viven con algún grado de enfermedad renal (ERC), y su

incidencia continúa en aumento como consecuencia del envejecimiento

poblacional, la adopción de estilos de vida poco saludables, factores sociales

y la creciente frecuencia de enfermedades crónicas como diabetes mellitus tipo

2 y la hipertensión arterial sistémica, reconocidas como los principales

desencadenantes de daño renal crónico (2). A medida que la ERC

progresa hacia estadios avanzados, los pacientes requieren terapias

sustitutivas de la función renal, entre ellas la diálisis peritoneal,

procedimiento invasivo que implica modificaciones sustanciales en el estilo de

vida, la dinámica y roles familiares, así como limitaciones laborales y una

mayor dependencia de los servicios de salud. Estas condiciones generan un

impacto significativo en el bienestar emocional del individuo, favoreciendo la

aparición de trastornos mentales, particularmente la depresión (3). La

depresión es uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes y representa

una de las principales causas de discapacidad a nivel global (4). En

pacientes con enfermedades crónicas, su presencia se asocia con menor

adherencia terapéutica, incremento de complicaciones médicas, deterioro de la

calidad de vida y mayor riesgo de hospitalización y mortalidad (5).

El inicio de la diálisis peritoneal constituye un periodo de adaptación física,

emocional y social, en el cual pueden surgir sentimientos de incertidumbre,

preocupación y temor frente a las limitaciones que impone la enfermedad. Estas

circunstancias favorecen el desarrollo de síntomas depresivos que, si no son

identificados y tratados oportunamente, pueden influir de manera negativa en la

evolución clínica del paciente.

 

Planteamiento del problema

La depresión ha incrementado su prevalencia en los últimos años, convirtiéndose en

una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial. En México, según

cifras del INEGI 2023, más de 34.8 millones de personas han experimentado algún

episodio depresivo, con mayor frecuencia en mujeres. En pacientes con

enfermedad renal crónica (ERC), el inicio de la diálisis peritoneal representa

un momento crítico: implica cambios drásticos en la dinámica familiar, laboral

y social, además de una mayor dependencia de los servicios de salud. Estas circunstancias

generan vulnerabilidad emocional y predisponen al desarrollo de síntomas

depresivos. En la UMF 62, se cuenta con un censo de 691 pacientes con ERC, de

los cuales 162 se encuentran en estadios IV y V y reciben tratamiento de

sustitución renal. Esta población enfrenta un riesgo elevado de depresión, lo

que puede afectar su adherencia terapéutica y aumentar complicaciones médicas. Por

lo tanto, surge la necesidad de analizar el grado de depresión en pacientes con

ERC al inicio de diálisis peritoneal, para implementar estrategias de detección

temprana y apoyo integral. ¿Cuál es el grado de depresión en pacientes con ERC;

en inicio de manejo de diálisis peritoneal en la UMF 62?

 

 

Justificación

La depresión es un trastorno mental altamente incapacitante que, en pacientes con

ERC, puede complicar el curso del tratamiento dialítico. Su presencia se asocia

con: menor adherencia al tratamiento, incremento de hospitalizaciones y

complicaciones médicas y deterioro de la calidad de vida y mayor riesgo de

mortalidad. En México, el presupuesto destinado a salud mental es limitado (2%

del gasto total en salud), lo que refleja la necesidad de fortalecer la

atención psicológica en pacientes con enfermedades crónicas. La diálisis

peritoneal no solo implica un procedimiento médico, sino también un proceso de

adaptación emocional y social. Identificar el grado de depresión en estos

pacientes permitirá: diseñar protocolos de tamizaje sistemático en unidades de

medicina familiar, implementar intervenciones psicológicas oportunas que

mejoren la calidad de vida, reducir el riesgo de abandono del tratamiento y

complicaciones asociadas. Este estudio se justifica en la necesidad de

evidencia científica local que respalde la integración de la salud mental en el

manejo integral de la ERC.

 

 

Metodología

Se llevó a cabo un estudio observacional, analítico, transversal y retrolectivo, diseñado

para evaluar la presencia y grado de depresión en pacientes con enfermedad

renal crónica (ERC) en inicio de manejo con diálisis peritoneal; utilizando un

muestreo no probabilístico y no aleatorizado, basado en conveniencia, lo que

permitió incluir a la totalidad de pacientes que cumplían con los criterios de

selección durante el periodo de estudio, realizándose en la Unidad de Medicina

Familiar No. 62 del IMSS, situada en Cuautitlán, Estado de México. La muestra

analizada consistió en 112 expedientes de pacientes derechohabientes de la UMF

62, con diagnóstico de enfermedad renal crónica en estadios IV y V, todos en un

rango de edad de 30 a 65 años, y con al menos seis meses de inicio de manejo

con diálisis peritoneal. Los datos fueron recopilados a través de los

expedientes clínicos y entrevistas directas, garantizando la confidencialidad

mediante la asignación de un número de folio a cada participante. Antes de dar

inicio al proyecto de investigación, se obtuvo la aprobación del Comité de

Ética e Investigación de la Delegación Estado de México Oriente, con registro

R-2024-1406-033. Todo el desarrollo del proyecto se llevó a cabo conforme a las

normativas y directrices vigentes en el ámbito de la investigación clínica. De

cada expediente se extrajeron diversas variables sociodemográficas y clínicas,

tales como edad, sexo, estado civil, ocupación, nivel educativo, tiempo de

evolución de la enfermedad, comorbilidades asociadas y tipo de terapia

dialítica. Para la evaluación del grado de depresión se aplicó el Inventario de

Depresión de Beck II (BDI-II), instrumento validado para pacientes con

enfermedad renal crónica, con una confiabilidad reportada de 0.87. Posteriormente,

los datos fueron organizados en una base de datos en Excel y procesados

mediante el programa SPSS versión 20. Se describieron las variables

cualitativas mediante frecuencias y porcentajes, y las cuantitativas según su

distribución. Se aplicó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para evaluar la

normalidad de los datos, estableciendo un nivel de significancia de p <

0.05. Este enfoque permitió identificar la prevalencia y distribución de los

distintos grados de depresión en la población estudiada, así como explorar la

relación con variables sociodemográficas y clínicas.

 

 

Resultado

Se obtuvieron los siguientes resultados: en cuanto al grado de depresión, se

observó que el 63.39% de los pacientes (71 personas) presentaron depresión

moderada, mientras que el 33.04% (37 pacientes) mostraron depresión leve y

únicamente el 3.57% (4 pacientes) presentaron depresión mínima. No se

identificaron casos de depresión grave en la población estudiada (Cuadro 1). Respecto

al sexo, se identificó que la depresión fue más frecuente en mujeres, quienes

representaron el 58% de la muestra (65 pacientes), mientras que los hombres

correspondieron al 42% (47 pacientes). En relación con el grupo etario, se

encontró que el rango de edad más afectado fue el de 41 a 50 años, con un 36%

de los pacientes (40 personas), seguido del grupo de 51 a 60 años con un 28%

(31 pacientes), y finalmente el grupo de 30 a 40 años con un 24% (27

pacientes). El grupo de mayor edad, 61 a 65 años, representó solo el 12% (14

pacientes). Al analizar la ocupación, se observó que el 47% (53 pacientes)

desempeñaban alguna actividad económica, mientras que el 39% (44 pacientes) se

dedicaban a labores del hogar y el 14% (15 pacientes) se encontraban

desempleados o jubilados. En cuanto al tiempo de evolución de la enfermedad

renal crónica, el 52% (58 pacientes) tenían más de 5 años con el diagnóstico,

mientras que el 48% (54 pacientes) presentaban menos de 5 años de evolución. Respecto

a la presencia de comorbilidades, se identificó que el 68% (76 pacientes)

tenían al menos dos enfermedades crónicas asociadas (principalmente diabetes

mellitus tipo 2 e hipertensión arterial sistémica), mientras que el 32% (36

pacientes) presentaban una sola comorbilidad. El análisis estadístico mediante

la prueba de Kolmogorov-Smirnov mostró un valor de p = .000 (<0.05), lo que

indica una diferencia estadísticamente significativa en la distribución de los

grados de depresión en la población estudiada. (Cuadro 2)

 

 

 

 

Comentario

En el análisis realizado a 112 pacientes derechohabientes de la UMF62, se evaluó el

grado de depresión en aquellos con diagnóstico de enfermedad renal crónica en

inicio de manejo con diálisis peritoneal. Se observó que el 63.39% presentó

depresión moderada, el 33.04% depresión leve y únicamente el 3.57% depresión

mínima. Al aplicar la prueba de Kolmogorov-Smirnov se obtuvo un valor de

significancia (p = .000), lo que indica una asociación estadísticamente

significativa entre la presencia de ERC y el desarrollo de síntomas depresivos;

por lo que estos resultados sugieren que la depresión es altamente prevalente

en esta población y se relaciona directamente con el inicio del tratamiento

sustitutivo renal.

Este hallazgo se respalda por investigaciones previas, como el estudio de Buenos

Aires (2021), donde en una muestra de 30 pacientes en diálisis peritoneal se

identificó que el 56.7% presentó algún grado de depresión, predominando la

forma grave en el 36.7%. De manera similar, un estudio realizado en Paraguay

(2021) reportó una prevalencia del 43% de depresión en pacientes en

hemodiálisis, utilizando la escala CES-D. Por otro lado, difiere de lo

reportado por Saavedra (2021) en Perú, quien en una muestra de 350 mujeres con

enfermedad renal crónica terminal encontró únicamente un 5% de depresión

asociada, lo que refleja la variabilidad de resultados según el contexto

poblacional y los instrumentos de medición empleados.

Además, se exploraron características sociodemográficas de los pacientes, encontrando

que la afectación fue más frecuente en mujeres de 41 a 50 años, con actividad

económica y presencia de múltiples comorbilidades. Esto coincide con lo

descrito por la OMS (2021), que señala una mayor prevalencia de depresión en

mujeres y en pacientes con enfermedades crónicas. Estos datos refuerzan la

conexión entre factores de riesgo como el sexo, la edad y la presencia de

comorbilidades con el desarrollo de depresión en pacientes con ERC,

independientemente de otros factores asociados.

 

 

Conclusión

El presente estudio tuvo como propósito determinar el grado de depresión en

pacientes con enfermedad renal crónica en inicio de manejo con diálisis

peritoneal en la UMF62. Los resultados evidencian que la depresión representa

un problema de salud mental altamente prevalente en esta población,

predominando el grado moderado en más de la mitad de los pacientes evaluados. Otros

elementos relevantes identificados en el estudio muestran que la depresión fue

más frecuente en mujeres, con mayor prevalencia en el grupo etario de 41 a 50 años. Asimismo, se observó que los pacientes con actividad económica

presentaron un mayor grado de depresión, mientras que el tiempo de evolución de

la enfermedad renal crónica se relacionó directamente con la intensidad de los

síntomas depresivos. Finalmente, la coexistencia de múltiples comorbilidades

incrementó significativamente la frecuencia de depresión, lo que evidencia la

interacción de factores sociodemográficos y clínicos en el desarrollo de este

trastorno en pacientes con ERC en inicio de diálisis peritoneal.

La depresión se asocia directamente con el inicio del tratamiento

sustitutivo renal mediante diálisis peritoneal, lo que refuerza la necesidad de

implementar estrategias de detección temprana y abordaje integral en el primer

nivel de atención, con el fin de mejorar la calidad de vida y la adherencia

terapéutica de los pacientes con ERC. Se recomienda implementar la detección temprana

de síntomas depresivos en pacientes con ERC mediante instrumentos validados

como el Inventario de Depresión de Beck II, así como establecer una

intervención multidisciplinaria que integre psicólogos y psiquiatras en las

unidades de medicina familiar. Es fundamental promover la educación al paciente

y su familia para fortalecer la comprensión de la enfermedad y la adherencia

terapéutica, además de garantizar un seguimiento continuo en aquellos con mayor

tiempo de evolución y múltiples comorbilidades. Asimismo, se sugiere fomentar

estilos de vida saludables mediante actividad física adaptada, alimentación

balanceada y redes de apoyo social, y finalmente, impulsar el fortalecimiento

institucional destinando recursos específicos para la atención psicológica en

pacientes con ERC, asegurando que el primer nivel de atención cuente con

herramientas suficientes para la detección y manejo oportuno de la depresión.

 

 

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