Actualización sobre Azitromicina
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04 dic 2025

Actualización sobre Azitromicina

Dr. Mario Alfredo Rodríguez León

Medicina General

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Alergología

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Gastroenterología

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Ginecología

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Resumen

 

Las infecciones respiratorias ocupan un lugar preponderante en la morbimortalidad en México. Si bien la etiología más frecuente es la viral, en una proporción significativa la enfermedad puede complicarse con diferentes afecciones de distinta gravedad, con participación de bacterias.

 

Azitromicina (AZM), perteneciente al grupo de los macrólidos, se ha posicionado como una alternativa eficaz y segura para el tratamiento de cuadros respiratorios de etiología bacteriana; además, se ha demostrado un efecto antiinflamatorio consistente, mediante el cual AZM coadyuva al control de estos padecimientos respiratorios, aun con etiología viral.

 

Esto quedó demostrado durante y después de la reciente pandemia por COVID-19. Otro punto de interés de AZM es su adyuvancia en algunos cánceres, línea que se encuentra en abierta investigación.

 

Palabras clave: azitromicina, macrólidos, infección respiratoria aguda, enfermedades de transmisión sexual

 

Abstract

 

Respiratory infections are a major cause of morbidity and mortality in Mexico. While the most common cause is viral, a significant proportion of these infections can be complicated by various conditions of varying severity, often involving bacterial pathogens.

 

Azithromycin (AZM), a macrolide antibiotic, has emerged as an effective and safe option for treating bacterial respiratory infections. Additionally, AZM has demonstrated a consistent anti-inflammatory effect, helping control respiratory conditions, even when viral in origin. This was notably observed during and after the COVID-19 pandemic.

 

Furthermore, AZM is being explored as a potential adjuvant treatment for certain cancers, an area currently under investigation.

 

Keywords: azithromycin, macrolides, acute respiratory infection, sexually transmitted diseases

 

Introducción

 

En la práctica clínica cotidiana se enfrentan distintos retos infecciosos; entre otros, la creciente resistencia bacteriana a los antibióticos, el aumento de la incidencia de algunos cuadros infecciosos, las epidemias e incluso la reciente pandemia por COVID-19, lo que hace conveniente reflexionar sobre las opciones antimicrobianas vigentes, eficaces y seguras para su óptimo manejo. Es preciso señalar que, entre estas, los macrólidos, en particular azitromicina (AZM), han motivado diversas revisiones, ensayos y publicaciones que reposicionan su utilidad, eficacia y seguridad, por lo que revisamos su estado actual. Cabe destacar que azitromicina mantuvo —y mantiene— un sitio destacado motivado por esta reciente pandemia; prácticamente un “antes y después” de la misma, que la mantiene entre las mejores alternativas para el tratamiento de diferentes retos bacterianos, en particular de las vías respiratorias, pero también de otros cuadros agudos y crónicos que se señalan a continuación.

 

Azitromicina

 

Los macrólidos son una clase de compuestos naturales que consisten en un anillo de lactona macrocíclico de 14, 15 o 16 elementos, al que se le pueden unir uno o más desoxiazúcares. Este grupo de bacteriostáticos actúa mediante la unión reversible al sitio P de la subunidad 50S del ribosoma bacteriano.1

 

Azitromicina (AZM) es un derivado de eritromicina (el primer macrólido en uso de este grupo), cuyo diseño se optimizó para lograr una absorción más rápida y menos efectos secundarios; exhibe actividad bacteriostática contra bacterias grampositivas y gramnegativas, incluidas Bordetella pertussis y especies de Legionella. Desde la década de 1970, los macrólidos se consolidaron como tratamiento eficaz para las enfermedades inflamatorias y, en décadas posteriores, azitromicina se ha utilizado como antibiótico contra clamidia, paludismo, neumonía y tracoma. Hoy en día, múltiples ensayos in vitro confirman su perfil farmacológico de amplio espectro.1

 

Azitromicina en la escena terapéutica actual

 

AZM es un antibiótico macrólido de uso común con alta permeabilidad tisular y adhesión celular. Elimina las bacterias al unirse reversiblemente a la subunidad ribosomal 50S bacteriana e inhibir la síntesis de proteínas. Además de su actividad antibacteriana, AZM también desempeña un papel antiinflamatorio al inhibir la secreción de citocinas proinflamatorias, incluida la interleucina-8 (IL-8), una quimiocina autocrina y/o paracrina que promueve el crecimiento tumoral y regula la supervivencia y la proliferación de diversas células tumorales. La IL-8 es una de las primeras quimiocinas que activan los neutrófilos, secretadas por monocitos estimulados por lipopolisacárido.2

 

Entre sus cualidades destacadas, AZM ha mostrado un historial positivo de autorizaciones justificadas en diversos países, lo cual se debe a su claro reposicionamiento frente a múltiples enfermedades y a su amplio espectro, así como a su baja citotoxicidad —tanto en condiciones infecciosas como no infecciosas—. En conjunto, esto ha derivado en su posicionamiento como tratamiento de emergencia potencialmente eficaz y relativamente seguro aun ante escenarios críticos como las pandemias.1

 

La Organización Mundial de la Salud incluye a azitromicina entre los medicamentos más seguros para cualquier sistema nacional de salud. De hecho, en las últimas décadas, su administración para enfermedades respiratorias ha dado lugar a pocos efectos secundarios a corto plazo en comparación con otros antibióticos, incluso en mujeres embarazadas y niños. Además, en un ensayo reciente sobre la COVID-19 los autores indican que azitromicina no solo es segura, sino también un candidato más eficaz contra la enfermedad en comparación con hidroxicloroquina, y todos los pacientes tratados con AZM en monoterapia mostraron signos de recuperación.1

 

En vías respiratorias, múltiples estudios en años recientes han señalado que AZM puede inhibir los mediadores inflamatorios y desempeñar funciones antiinflamatorias al inhibir directamente la secreción de MUC5AC por las células epiteliales de las vías respiratorias, lo que refleja su potencial como un novedoso fármaco antiinflamatorio para el tratamiento de la sinusitis crónica.2 En el ejercicio clínico, AZM inhibe significativamente la secreción de moco en las vías respiratorias y también se utiliza para tratar las exacerbaciones agudas e infecciosas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Su uso prolongado a dosis bajas puede prevenir o retrasar el deterioro asociado a varias enfermedades respiratorias, como el asma, la EPOC, la fibrosis quística (FQ) y la fibrobronquiectasia no quística. Otros beneficios incluyen la mejora de la función pulmonar en pacientes con panbronquiolitis difusa y síndrome de bronquiolitis obliterante, así como el aumento de la función pulmonar en pacientes con fibrosis quística.2

 

El amplio espectro de AZM permite el tratamiento eficaz de otras enfermedades, como las de transmisión sexual cuya etiología sea Chlamydia trachomatis, así como el chancroide causado por Haemophilus ducreyi e infecciones genitales no complicadas causadas por Neisseria gonorrhoeae no multirresistente. Igualmente, estos cuadros merecen diagnóstico temprano y óptimo tratamiento a los casos y a sus parejas.3

 

Otras propiedades de azitromicina

 

Estudios previos señalan que AZM puede inhibir la proliferación de células de cáncer del cuello uterino y de cáncer gástrico, e incrementar la eficacia de la quimioterapia contra el cáncer de pulmón de células no pequeñas; sin embargo, el mecanismo de este efecto anticancerígeno de AZM aún no está claramente establecido.1 Estas evidencias son crecientes y marcan pauta para generar nuevas líneas de investigación

 

Infecciones respiratorias agudas

 

Las infecciones respiratorias agudas (IRA) se constituyen como las más comunes en México, con un estimado de 12 millones de casos acumulados en lo que va de 2025. Con una frecuencia menor, pero relevante, siguen las de vías urinarias e intestinales, que representan millones de casos adicionales. Su incidencia y prevalencia varía por estacionalidad; durante el invierno hay mayor afectación para las IRA y también existen variaciones por regiones geográficas, por edad y sexo.4

 

Si bien las IRA son muy frecuentes, cabe recordar que su etiología es viral en la gran mayoría de los casos, por lo que el uso de antibióticos no está justificado. Sin embargo, ante estos eventos, la posibilidad de sobreinfección bacteriana es un riesgo latente, en particular en individuos en los extremos de la vida en quienes existe la posibilidad de migrar hacia una enfermedad como sinusitis, otitis faringoamigdalitis e incluso neumonía. Ante estos cuadros, en general se prescribe AZM en tabletas de 500 mg cada 24 horas y por 3 días para los adultos. Ante las enfermedades de transmisión sexual, la recomendación es AZM en dosis de 1 g (dos tabletas de 500 mg), como dosis única.3

 

Es conveniente señalar que si bien los betalactámicos se establecen como la opción para el manejo de la sobreinfección bacteriana, estos requieren de una posología que puede interferir con la adherencia al tratamiento: al menos dos tomas al día durante 7 a 10 días. Además, deben anotarse los casos de posible alergia verdadera a los betalactámicos y, por ende, a las cefalosporinas, casos en los que AZM es la primera opción de tratamiento.

 

Qué esperar de azitromicina

 

Azitromicina ha mostrado una evolución muy favorable como recurso terapéutico en los últimos 50 años. A finales del siglo XX, los macrólidos se consolidaron como una potente clase de antibióticos antiinflamatorios, en particular para las enfermedades respiratorias; sin embargo, en las siguientes décadas diferentes estudios clínicos e in vitro evidenciaron un creciente reconocimiento al amplio espectro farmacológico de azitromicina.1

 

Hoy en día se sabe que la propiedad de azitromicina de concentrarse en los macrófagos, junto con sus mecanismos para reproducir la cinética del interferón del huésped, le confiere una capacidad única para activar de forma local y rápida las respuestas antivirales del huésped frente a las infecciones.1

 

Con base en décadas de investigación acumulada sobre las propiedades lisosomótropas de azitromicina, se justifica su administración profiláctica continua para diversas enfermedades, como la gripe y el paludismo.1

 

Recientemente, se descubrió que AZM desempeña un papel en el tratamiento de las enfermedades crónicas de las vías respiratorias. Al inhibir la actividad de AP-1 y NF-κB, AZM puede reducir las concentraciones de MUC5AC y MMP9, disminuyendo así la hipersecreción de moco en las vías respiratorias. Además, AZM puede inhibir la producción de IL-8 inducida por TNF-α y ejercer un efecto antiinflamatorio. Estos datos proporcionan una posible explicación de la eficacia clínica de los macrólidos para el tratamiento de las enfermedades respiratorias crónicas.2

 

Conclusión

 

Con un arsenal farmacológico en constante expansión, se pueden esperar nuevos reposicionamientos de AZM gracias a su capacidad para modular múltiples subsistemas inmunitarios en diversas infecciones sin comprometer significativamente la homeostasis fisiológica; esto puede derivar en la propuesta de una clase de tratamientos seguros, de corta duración y reposicionados, disponibles para emergencias sanitarias mundiales en el futuro.

 

Referencias

  1. Firth A, Prathapan P. Azithromycin: The First Broad-spectrum Therapeutic. Eur J Med Chem. 2020;207:112739. doi.org/10.1016/j.ejmech.2020.11273.
  2. Yang J. Mechanism of azithromycin in airway diseases. J Int Med Res. 2020;48(6):1–10.
  3. Información para prescribir (IPP). Azitromicina (Koptin®). Tabletas de 500 mg. Disponible en: (Koptinhttps://www.medicamentosplm.com/Home/productos/koptin_tabletas/36/101/8286/210)
  4. Moreno-González N. Infecciones respiratorias agudas en México superan los 12 millones de casos: mujeres, las más afectadas. En: Consultorsalud. Octubre 7, 2025. Disponible en: https://consultorsalud.com.mx/infecciones-respiratorias-agudas-en-mexico/

 

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