Rinitis alérgica: más allá del estornudo y la congestión nasal
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27 jul 2026

Rinitis alérgica: más allá del estornudo y la congestión nasal

Dr. Pedro Miguel Escalante

Medicina General

Medicina General

Alergología

Alergología

Otorrinolaringología

Otorrinolaringología

Resumen

 

La rinitis alérgica es una enfermedad inflamatoria crónica de la mucosa nasal mediada por inmunoglobulina E (IgE), desencadenada por la exposición a aeroalérgenos ambientales. Constituye una de las enfermedades alérgicas más frecuentes y afecta significativamente la calidad de vida y el rendimiento escolar y laboral, además de asociarse estrechamente con el asma. El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física, complementadas con pruebas de alergia cuando están indicadas. Las guías ARIA recomiendan un manejo integral que incluya la educación del paciente, el control de los factores desencadenantes y el tratamiento farmacológico. Los corticoesteroides intranasales, con fluticasona como uno de sus principales representantes, son el tratamiento de primera línea por su eficacia superior para controlar los síntomas y mejorar el control de la enfermedad.

 

Palabras clave: rinitis alérgica, corticoesteroides intranasales, fluticasona, guías ARIA, asma

 

Abstract

 

Allergic rhinitis is a chronic, IgE-mediated inflammatory disease of the nasal mucosa triggered by exposure to environmental aeroallergens. It is among the most common allergic disorders and significantly affects quality of life and school and work performance; it is also closely associated with asthma. Diagnosis relies on the medical history and physical examination, with allergy testing performed when indicated. The ARIA guidelines recommend a comprehensive approach that includes patient education, allergen avoidance, and individualized pharmacological treatment. Intranasal corticosteroids, with fluticasone as one of the prototype agents, remain the first-line therapy because of their superior efficacy in controlling symptoms and improving disease control.

 

Keywords: allergic rhinitis, intranasal corticosteroids, fluticasone, ARIA guidelines, asthma

 

Introducción

 

La rinitis es un trastorno heterogéneo que se caracteriza por la presencia de uno o más de los siguientes síntomas nasales: estornudos, prurito, rinorrea y congestión u obstrucción nasal. Con frecuencia, estos síntomas se acompañan de manifestaciones oculares, óticas y faríngeas, como lagrimeo, prurito ocular, sensación de plenitud auricular y goteo posnasal.1,2

 

La rinitis comprende un grupo heterogéneo de trastornos que pueden obedecer a diversas etiologías, entre ellas la exposición a alérgenos, las infecciones y las alteraciones vasomotoras desencadenadas por irritantes físicos o químicos. En algunos pacientes, el proceso inflamatorio también afecta los senos paranasales, dando lugar a la rinosinusitis, entidad caracterizada por la inflamación simultánea de la mucosa nasal y de los senos paranasales.3

La rinitis puede tener múltiples etiologías tanto en niños como en adultos. Se estima que el 50% de los casos corresponde a rinitis alérgica. En esta enfermedad, la exposición a alérgenos específicos (como pólenes, esporas de hongos, epitelios de animales y ácaros del polvo doméstico) desencadena una respuesta inmunitaria mediada por inmunoglobulina E (IgE). Esta respuesta induce la liberación de mediadores inflamatorios y el reclutamiento de células inflamatorias hacia la mucosa nasal, lo que da lugar a los signos y síntomas característicos de la enfermedad.1

 

Dado que la rinitis es un síndrome con diversas causas, es fundamental establecer un diagnóstico diferencial adecuado para distinguir la rinitis alérgica de otras formas de rinitis, lo que permite instaurar un tratamiento específico y mejorar el control clínico del paciente.1 En esta revisión, nos enfocaremos principalmente en la forma alérgica.

 

Rinitis alérgica

 

La rinitis alérgica (RA) es una enfermedad inflamatoria de la mucosa nasal desencadenada por una respuesta inmunitaria mediada por inmunoglobulina E (IgE) frente a alérgenos ambientales, entre los que destacan los pólenes, los ácaros del polvo doméstico, las cucarachas, los epitelios de animales, los hongos y diversos alérgenos ocupacionales.4

 

Es la forma más frecuente de rinitis crónica y una de las enfermedades alérgicas de mayor prevalencia a nivel mundial. Se estima que afecta entre el 20 y el 40% de la población, lo que equivale a aproximadamente a 500 millones de personas. En la población pediátrica, la prevalencia oscila entre el 8 y el 15%, aunque puede ser considerablemente mayor en niños con antecedentes familiares de enfermedades atópicas.4

 

Hoy en día, la rinitis alérgica constituye un importante problema de salud pública debido a su elevada frecuencia, al incremento sostenido de su prevalencia en las últimas décadas y al impacto que ejerce sobre la calidad de vida, el rendimiento escolar y laboral, así como sobre los costos derivados de la atención médica.4

 

Fisiopatología

 

En la rinitis alérgica, la exposición a un alérgeno desencadenante induce la infiltración de la mucosa nasal por diversas células inflamatorias, entre ellas mastocitos, linfocitos T CD4+, linfocitos B, macrófagos y eosinófilos (cuadro 1).5

 

 

 

Cuadro 1. Fisiopatología inicial de la rinitis alérgica.5

 

 

La exposición a alérgenos ambientales desencadena una infiltración de células inflamatorias en la mucosa nasal, lo que inicia la cascada inmunitaria responsable de la rinitis alérgica.5

En los individuos sensibilizados, predominan los linfocitos T colaboradores tipo 2 (Th2) (fig. 1), que secretan citocinas como las interleucinas (IL)-3, IL-4, IL-5 e IL-13. Estas citocinas favorecen la diferenciación de los linfocitos B en células plasmáticas productoras de inmunoglobulina E (IgE), amplificando la respuesta alérgica. Posteriormente, la unión del alérgeno con las moléculas de IgE fijadas a la superficie de los mastocitos provoca su activación y degranulación, con la consecuente liberación de mediadores inflamatorios, como histamina, leucotrienos, prostaglandinas y otros mediadores lipídicos.5

 

 

 

Figura 1. Recreación de linfocito T. (Adobe Stock)

 

Estos mediadores son responsables de las manifestaciones clínicas características de la enfermedad, incluyendo vasodilatación, aumento de la permeabilidad vascular, prurito nasal, rinorrea, hipersecreción de moco y, en pacientes con compromiso de las vías respiratorias inferiores, broncoconstricción.5

 

La respuesta inflamatoria inicial, o fase temprana, ocurre pocos minutos después del contacto con el alérgeno. Posteriormente, entre las 4 y las 8 horas siguientes, se desarrolla la fase inflamatoria tardía, caracterizada por un mayor reclutamiento de eosinófilos, basófilos y linfocitos hacia la mucosa nasal. Esta fase perpetúa la inflamación y se asocia con la persistencia o recurrencia de los síntomas, en especial la congestión u obstrucción nasal, que constituye uno de los signos más característicos de la rinitis alérgica persistente.5

 

Datos clínicos

 

La guía de práctica clínica para rinitis alérgica de la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery Foundation fue avalada por la American Academy of Family Physicians en 2014 y ratificada en abril de 2020. El diagnóstico de la rinitis alérgica se fundamenta en una historia clínica detallada, la exploración física y la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas cardinales: congestión nasal, rinorrea, prurito nasal o estornudos.6,7

 

Estos síntomas pueden confundirse con infecciones recurrentes de las vías respiratorias superiores. Además, algunas molestias de la conjuntivitis alérgica (ojos llorosos y prurito) pueden presentarse junto con rinitis alérgica o insolación.7

 

La historia clínica continúa siendo una herramienta de gran utilidad para orientar el diagnóstico.6 El cuadro 2 presenta una relación con los valores diagnósticos que pueden asignarse a cada una de las respuestas que el paciente ofrece a diversas preguntas.

 

 

 

Cuadro 2. Exactitud de la historia clínica en el diagnóstico de la rinitis alérgica. (Adaptado de Gendo K, Larson EB. Annals of Internal Medicine. 2004;140(4):280).6

 

Entre los síntomas asociados destacan el prurito y el lagrimeo ocular, el carraspeo o la aspiración nasal repetitiva (sniffling) y el goteo retronasal. Durante el interrogatorio, es importante determinar si los síntomas son estacionales o perennes, identificar los factores desencadenantes, establecer su intensidad y valorar su impacto en la calidad de vida. Asimismo, la presencia de antecedentes familiares de rinitis alérgica, asma o dermatitis atópica incrementa la probabilidad diagnóstica.6

 

Por otra parte, algunos datos clínicos sugieren una etiología distinta de la rinitis alérgica. Entre ellos se incluyen síntomas nasales unilaterales, la aparición de síntomas tras la exposición a irritantes no alergénicos (como humo, vapores o sustancias químicas) y el uso de medicamentos que pueden inducir manifestaciones nasales. Entre estos fármacos se encuentran diversos antihipertensivos (como los betabloqueadores, bloqueadores de los canales de calcio y los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina) y algunos psicofármacos.6

 

Clasificación

 

La rinitis alérgica puede clasificarse según el momento de exposición al alérgeno, así como por la duración y la gravedad de los síntomas (cuadro 3).

 

 

Cuadro 3. Clasificación de la rinitis alérgica según la exposición al alérgeno y la duración de la sintomatología.7

 

Comorbilidades

 

La rinitis alérgica con frecuencia coexiste con otras enfermedades alérgicas y de las vías respiratorias superiores, entre las que destacan:7

 

Asma

Pólipos nasales

Disfunción de la trompa de Eustaquio

Síndrome de alergia oral

Conjuntivitis alérgica

Rinitis no alérgica

 

Tratamiento

 

Es primordial establecer el diagnóstico, identificar y tratar las comorbilidades asociadas, como el asma y la conjuntivitis alérgica, e iniciar el tratamiento cuando esté indicado. Asimismo, debe educarse al paciente sobre las medidas para reducir la exposición a aeroalérgenos, la técnica correcta de aplicación de los corticoesteroides y de los sprays intranasales, y los posibles efectos adversos de los medicamentos. Cuando la evolución clínica lo justifique, el paciente debe ser referido a un especialista en alergología e inmunología clínica para valorar la indicación de inmunoterapia con alérgenos.7

 

Corticoesteroides intranasales

 

Los corticoesteroides intranasales constituyen el tratamiento farmacológico de primera línea para la rinitis alérgica, por ser los más eficaces para controlar la inflamación de la mucosa nasal y aliviar los principales síntomas de la enfermedad. Entre ellos, fluticasona es considerada uno de los fármacos prototipo por su elevada afinidad por el receptor glucocorticoide, potente actividad antiinflamatoria, escasa absorción sistémica y excelente perfil de seguridad. Su administración en forma de spray intranasal proporciona un control eficaz de la congestión nasal, la rinorrea, los estornudos y el prurito, y mejora la calidad de vida de los pacientes.6

 

La evidencia clínica respalda ampliamente la eficacia de fluticasona. En un ensayo clínico aleatorizado no se observaron diferencias significativas en la mejoría de la puntuación total de los síntomas nasales tras 6 semanas entre el uso continuo y el intermitente, lo que sugiere que ambos esquemas pueden ser eficaces en pacientes seleccionados. Asimismo, un estudio aleatorizado de grupos paralelos que comparó fluticasona con loratadina demostró una reducción significativamente mayor de los síntomas en los pacientes tratados con el corticoesteroide intranasal, con una mediana de la puntuación total de síntomas de 4 frente a 7 puntos, lo que confirma su mayor eficacia clínica.6

 

La superioridad de los corticoesteroides intranasales sobre los antihistamínicos orales ha sido corroborada por metaanálisis. En comparación con estos últimos, ofrecen un alivio significativamente mayor de los síntomas nasales (diferencia de medias estandarizada [DME] = −0.70; IC del 95%: −0.93 a −0.47) y una mejoría más importante de la calidad de vida (DME = −0.90; IC del 95%: −1.18 a −0.62). Estas diferencias son especialmente relevantes para el tratamiento de la congestión nasal, un síntoma en el que los antihistamínicos tienen un efecto limitado.6

 

Además de controlar la sintomatología nasal, el tratamiento con corticoesteroides intranasales favorece el control de las enfermedades asociadas. Un estudio doble ciego de grupos paralelos demostró que el tratamiento de la rinitis alérgica con estos fármacos mejora el control del asma y reduce la morbilidad respiratoria, lo que respalda el concepto de la "vía respiratoria unificada" promovido por las guías ARIA. Por su eficacia, seguridad y beneficios frente a las comorbilidades alérgicas, fluticasona en spray intranasal continúa siendo uno de los corticoesteroides de referencia y una de las opciones terapéuticas preferidas para el tratamiento de la rinitis alérgica.6

 

No obstante, en pacientes con VIH que reciben tratamiento antirretroviral, deben vigilarse las interacciones medicamentosas.6

 

Referencias

 

1. Skoner D. Allergic rhinitis: Definition, epidemiology, pathophysiology, detection, and diagnosis. J Allergy Clin Immunol. 2001;108(1):S1-S7.

 

2. Dykewicz M, Wallace D, Amrol D, Baroody F, Bernstein J, et al. Rhinitis 2020: A practice parameter update. J Allergy Clin Immunol. 2020;146(4):721-767.

 

3. Mosgrove F, Dayal D. Allergic Rhinitis: A common problem, not to be sneezed at! Primary Care Respiratory Update. 2025;(30):1-5.

 

4. Calle A, Santamaría L, Sánchez J, Cardona R. Estado actual del conocimiento en rinitis alérgica local. Rev Alerg Mex. 2020;67(1):54-61.

 

5. Rosenfield L, Keith P, Quirt J, Small P, Ellis A. Allergic rhinitis. Allergy, Asthma & Clinical Immunology. 2024;20(Suppl 3):1-13.

 

6. Weaver-Agostoni J, Kosak Z, Bartlett S. Allergic Rhinitis: Rapid Evidence Review. American Family Physician. 2023;107(5):466-473.

 

7. ASCIA. Allergic Rhinitis Clinical Update. Information for Health Professionals. New Zealand: Australasian Society of Clinical Immunology and Allergy; 2024.

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