Espirometría: interpretación clínica para no especialistas
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14 ene 2026

Espirometría: interpretación clínica para no especialistas

Dr. Carlos Rivera García

Alergología

Alergología

Otorrinolaringología

Otorrinolaringología

Medicina General

Medicina General

Resumen

 

La espirometría es una prueba funcional respiratoria sencilla, accesible y de alto valor clínico que permite evaluar de manera objetiva la función pulmonar mediante la medición de volúmenes y flujos respiratorios. Su uso se ha extendido más allá del ámbito del especialista, consolidándose como una herramienta fundamental en la práctica cotidiana, especialmente en el primer nivel de atención. La correcta indicación, realización e interpretación de la espirometría facilitan la detección temprana, el diagnóstico oportuno y el seguimiento de enfermedades respiratorias prevalentes, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Asimismo, contribuyen a reducir la incertidumbre diagnóstica, optimizar la toma de decisiones terapéuticas y mejorar la referencia oportuna al especialista. El objetivo de este artículo es ofrecer una guía práctica para la interpretación clínica de la espirometría dirigida a médicos no especialistas, destacando su utilidad en la atención integral del paciente con patología respiratoria.

 

Palabras clave: espirometría, función pulmonar, atención primaria, asma, EPOC, interpretación clínica

 

Abstract

 

Spirometry is a simple, accessible, and high-clinical-value pulmonary function test that allows objective assessment of lung function through the measurement of respiratory volumes and flows. Its use has expanded beyond the specialist setting, becoming a fundamental tool in the daily practice, particularly in primary care. Proper indication, performance, and interpretation of spirometry enable early detection, accurate diagnosis, and follow-up of prevalent respiratory diseases such as asthma and chronic obstructive pulmonary disease. In addition, spirometry helps reduce diagnostic uncertainty, supports evidence-based therapeutic decision-making, and improves timely referral to specialists. The aim of this article is to provide a practical guide to the clinical interpretation of spirometry for non-specialist physicians, emphasizing its role in comprehensive respiratory care.

 

Keywords: spirometry; pulmonary function; primary care; asthma; COPD; clinical interpretation.

 

 

Introducción

 

La espirometría es una prueba funcional respiratoria sencilla, accesible y de alto valor clínico que permite evaluar objetivamente la función pulmonar. Su correcta utilización ha dejado de ser exclusiva del ámbito del neumólogo para convertirse en una herramienta fundamental en la práctica diaria del médico no especialista, en especial en el primer nivel de atención. Al medir volúmenes y flujos respiratorios, la espirometría facilita la detección temprana, el diagnóstico oportuno y el seguimiento de enfermedades respiratorias frecuentes, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, incluso antes de que sean evidentes en la clínica.

 

Para el médico general, familiar o internista, la espirometría representa un apoyo objetivo en la toma de decisiones clínicas, reduce la incertidumbre diagnóstica y contribuye a un uso más racional de los tratamientos. Además, su incorporación sistemática en la evaluación de pacientes con síntomas respiratorios o con factores de riesgo permite mejorar la calidad de la atención, optimizar la referencia oportuna al especialista y fortalecer el enfoque preventivo en salud respiratoria.

 

Datos generales

 

Las enfermedades respiratorias constituyen uno de los motivos más frecuentes de consulta tanto en la atención primaria como en el ámbito hospitalario. En su evaluación, la anamnesis adecuada, la exploración física minuciosa, la radiografía de tórax y la espirometría conforman los cuatro pilares fundamentales para la valoración integral del paciente con trastornos respiratorios. Ninguno de estos elementos puede sustituir a los demás, pero tampoco debe omitirse.1

 

Desde su invención por John Hutchinson en 1844 y la posterior publicación de sus investigaciones en 1846 en el artículo On the capacity of the lungs, and on the respiratory functions, with a view of establishing a precise and easy method of detecting disease by the spirometer, la espirometría ha experimentado una notable evolución. El desarrollo de dispositivos cada vez más sencillos de manejar y de interpretación más accesible ha permitido que esta prueba se consolide como una herramienta fundamental en el diagnóstico y seguimiento de las enfermedades respiratorias.1,2

 

Principios fisiológicos generales

 

La cantidad de aire movilizada entre la inspiración máxima, correspondiente a la capacidad pulmonar total (CPT), y la espiración máxima, representada por el volumen residual (VR), se denomina capacidad vital (CV). Cuando la espiración se realiza de forma rápida y forzada, se denomina capacidad vital forzada (CVF). El volumen de aire exhalado en el primer segundo de dicha maniobra constituye el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1).3

En determinados pacientes, la medición de la CV lenta o de la capacidad vital inspiratoria (CVI) puede arrojar valores superiores a los de la CVF. Esta diferencia es especialmente evidente en personas con obstrucción grave del flujo aéreo, en quienes la CV puede superar a la CVF hasta en 1 litro. Incluso en adultos mayores sanos, la CV suele ser ligeramente mayor que la CVF.3

 

La medición instantánea de los flujos espiratorios e inspiratorios permite no solo cuantificar el volumen exhalado, sino también analizar la morfología de la curva flujo-volumen, que representa los flujos máximos alcanzados a lo largo de los distintos volúmenes pulmonares, desde la CPT hasta el VR durante la espiración.3

El flujo aéreo depende del gradiente de presión entre los alvéolos y la boca, así como de la resistencia de las vías aéreas. Si fueran rígidas, un mayor esfuerzo espiratorio siempre generaría un mayor flujo. Sin embargo, al inicio de la espiración forzada desde la CPT, el aumento de la presión incrementa el flujo; a volúmenes pulmonares medios y bajos, existe un límite máximo que no puede superarse, lo que hace que el flujo se vuelva independiente del esfuerzo. Este fenómeno, conocido como compresión dinámica de la vía aérea, confiere a la curva flujo-volumen su forma triangular característica. En contraste, durante la inspiración forzada, el flujo aumenta de manera proporcional al esfuerzo, independientemente del volumen pulmonar.3

 

Asimismo, la espirometría desempeña un papel clave en la valoración del riesgo preoperatorio, en la evaluación de la incapacidad laboral y en el cribado de neumopatías en poblaciones de riesgo, como fumadores o personas expuestas a sustancias tóxicas.1 Una lista más detallada de sus indicaciones, de acuerdo con la evidencia actual, se presenta en el cuadro 1.4

 

Cuadro 1. Indicaciones clave de la espirometría. CVF, capacidad vital forzada; LIN, límite inferior de la normalidad; VEF1, volumen espiratorio forzado en un segundo.4

 

Indicaciones para el paciente

 

El paciente debe recibir indicaciones verbales y escritas antes del procedimiento, como evitar el consumo de fármacos broncodilatadores, comidas copiosas, tabaco, alcohol o la realización de ejercicio físico (cuadro 2).

 

 

Cuadro 2. Recomendaciones para el paciente antes de realizar una espirometría.5

 

Contraindicaciones

 

Como cualquier procedimiento clínico, la espirometría tiene contraindicaciones, algunas absolutas y otras relativas, que deben considerarse antes de solicitarla (cuadro 3).

 

 

Cuadro 3. Contraindicaciones para la espirometría.6

 

Interpretación

 

Los parámetros clave para la interpretación de la espirometría son el VEF1, la CVF y el índice VEF1/CVF, que se comparan con valores de referencia obtenidos en personas sanas no fumadoras y ajustados por género, edad, talla, peso y origen étnico. Entre las ecuaciones más utilizadas se encuentran las de Pérez-Padilla et al. para población latinoamericana mayor de 40 años, NHANES III para población mexicanoamericana desde los 8 años y las ecuaciones PLATINO para adultos de 40 a 80 años.6

 

El patrón obstructivo se define por un índice VEF1/CVF (o VEF1/VEF6) menor al 70% del valor predicho o por debajo del límite inferior de referencia establecido por sociedades internacionales. El VEF1 permite valorar la gravedad de la obstrucción. En ausencia de obstrucción, una CVF menor al 80% del valor predicho sugiere restricción.6

 

El FEF25–75 (flujo espiratorio forzado entre el 25 y el 75%) es un parámetro sensible para detectar obstrucción de las vías aéreas pequeñas y medianas, y su disminución se ha asociado con una mayor gravedad y persistencia de los síntomas de asma.6

 

Para el seguimiento, la comparación con mediciones previas del mismo paciente es la estrategia más útil; una disminución del VEF1 ≥15% entre evaluaciones se considera clínicamente significativa.6

 

Referencias

 

1. Romero G, Gonzálvez J, Rodríguez C, Timiraos R, Molina M, et al. Las 4 reglas de la espirometría. Cad Aten Primaria. 2013;20:7-50.

2. Schönffeldt P, Álvarez C, Avello R, Beroíza T, Caviedes I, et al. Espirometría: manual de procedimientos. SER Chile, actualización 2024. Rev Chil Enferm Respir. 2024;40:93-109.

3. Vázquez G, Alonso S, Ferreira A. Espirometría. En: XVIII Exploración funcional respiratoria. 1.a ed. Madrid, España: Neumomadrid, 2011.

4. Benítez-Pérez R, Cortés-Telles A, Meneses-Tamayo E, Silva-Cerón M, del Río-Hidalgo F, et al. Espirometría: actualización del procedimiento y perspectivas pospandemia. Neumología y Cirugía de Tórax. 2023;82(2):104-124.

5. Bercedo A, Úbeda M, Juliá J, Praena M. Espirometría. En: Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (ed.). Congreso de Actualización Pediatría Madrid: Lúa Ediciones, 2019.

6. Rivero-Yeverino D. Espirometría: conceptos básicos. Rev Alerg Méx. 2019;66(1):76-84.

 

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